Está claro que la primera idea de tener una piscina no es ahorrar, sin embargo es posible ahorrar siguiendo una serie de consejos simples y unas buenas prácticas que se han de seguir a diario. Pero ¿dónde hay que actuar? Hayward le da algunas claves.

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Empecemos por el local técnico. Indispensable, la bomba, representa un gasto energético importante en el funcionamiento de su piscina. Por tanto, elija una bomba de velocidad variable, que le permitirá reducir sensiblemente su factura de electricidad. Hayward le propone los modelos Tristar, Super Pump y Max Flo (consulte nuestro artículo sobre las bombas aquí). En cuanto al filtro, opte más bien por uno con cartuchos de gran capacidad, como el modelo SwimClear, cuya ventaja es que no hay que limpiarlo más que una vez por temporada, lo que supone una reducción del consumo de agua.
Ahora, pasemos al vaso de la piscina. Compensar un agua estropeada cuesta caro, en tiempo y también en estrés, en productos y con frecuencia en agua, ya que hay que hacer un contralavado del filtro. Para evitar esto, cuide al máximo el buen estado de su agua y vigílela con mucha regularidad. Piense también en cubrir su piscina por la noche y durante los períodos en los que no la utiliza.
Para realizar una doble economía en el agua, limite su evaporación y conserve el agua a buena temperatura, utilizando un sistema de calefacción. A propósito de calefacción, no olvide que cuanto mayor es la diferencia entre la temperatura del agua y la del aire, mayor será su factura energética. Por lo tanto, sea razonable en el período frío. Por último, elija una iluminación de tipo LED, la que menos electricidad consume.
Una elección correcta del equipamiento y el respeto de algunas normas básicas le permitirán, con toda seguridad, asociar la satisfacción de optimizar los gastos de funcionamiento de su piscina con el placer de su baño.
Sonría, ¡está ahorrando…!

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